Muchos autores definen el insomnio como la ausencia involuntaria de descanso compensatorio. Eso suena muy técnico, para entendernos mejor, el insomnio no es más que esa dificultad para conciliar el sueño, el cual sucede de manera frecuente cuando nos despertamos durante la noche o muy temprano en la mañana.
Según la terapeuta Ana Luna, el insomnio puede clasificarse en Inicial (cuando existe la dificultad para conciliar el sueño); Medio (cuando despiertas a media noche, después de haberlo conciliado), y Terminal (despertarse antes de la hora usual de hacerlo y con problemas para conciliar nuevamente el sueño).
Más que una enfermedad, puede ser un síntoma de múltiples enfermedades. Este puede a su vez producir disminución del aprendizaje y de la capacidad laboral.
Posibles causas
Son múltiples las causas de padecer este molesto malestar, las mismas pueden ser médicas, psíquicas, ambientales, etc., aunque la mayoría de las veces es producto de un estado mental: duelos, problemas familiares, sociales, personales, estrés, ansiedad, depresión, mal humor y angustias. Pero esto no se queda ahí, en el caso de personas con desórdenes hormonales como la obesidad y enfermedades de cualquier tipo, pueden padecer de este mal.
El exceso de bebidas energizantes están entre las sustancias que pueden llevar a cualquier persona a sufrir de insomnio.
“El estar en ambientes con ruidos, luces que penetran por la ventana, mantener celulares cerca de la cabecera que reciben mensajes a menudo y malos olores, también lo producen”, refiere Luna.
Mujeres y envejecientes
Como nos confirma Luna, en la actualidad cuatro de cada diez personas reportan tener problemas de sueño, pero existen dos grupos de personas que son más vulnerables a padecerlos: las mujeres en situaciones especiales y los envejecientes.
En el último trimestre del embarazo y cuando el bebé nace, las mujeres son unas fuertes candidatas a sumarse a las filas de las personas con este problema, ya que su instinto maternal las mantiene alertas para escuchar a sus hijos durante la noche, lo cual les hace experimentar un sueño más ligero. A muchas madres, esta condición de tener el “sueño ligero” les dura toda la vida.
En fases previas a la menopausia y también durante ella, los síntomas de la misma son plato predilecto del insomnio, a tal punto que a los 65 años una mujer tiene 73% más de posibilidades de tener insomnio que las de un hombre.
Pese a esto, diversos estudios indican que las mujeres duermen más que los hombres, debido a que tienen ondas más lentas durante el sueño, a pesar de apuntar que son más proclives al insomnio; pues no es así, no solo duermen más, sino que también son mucho mejores para manejarse con menos horas de sueño que el hombre.
Como escribiéramos anteriormente, las personas de edad avanzada también son más propensas a sufrir de insomnio, ya que, con el tiempo, el cerebro disminuye la producción de melatonina (sustancia natural que determina el ciclo sueño-vigilia). En general, los mayores necesitan dormir un par de horas menos y tienen un sueño menos profundo y más entrecortado que los jóvenes.
Para contrarrestarlo
Le preguntamos a la Dra. Luna, cuáles eran las recomendaciones de lugar para batallar con estos casos, a lo que nos contestó, que es necesario reducir tensiones, usar técnicas de relajación (respiración profunda, yoga, etc.); el uso de música relajante; siempre es bueno acostumbrar al cuerpo a dormir y a despertar a una hora específica; decorar el cuarto con los colores favoritos; usar una cama y almohadas cómodas; no acostarse con hambre pero tampoco muy lleno; evitar las bebidas con cafeína; usar ropa holgada y limpia para dormir. Si no puede conciliar el sueño en unos 15 minutos, se aconseja levantarse para hacer alguna actividad monótona hasta que consiga dormir.


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