Para nadie es un secreto que la economía afecta en todos los aspectos de la vida, incluyendo las relaciones de pareja. De hecho, afecta tanto, que el que tiene el dinero es quien toma las decisiones, en la mayoría de los casos. Aunque hay ocasiones en que los gastos se reparten y mientras uno se ocupa de la casa, el otro lo hace del vehículo, el colegio de los hijos, imprevistos, etc.
Como nos explica Heidy Camilo, terapeuta familiar del Centro Vida y Salud, muchas son las causas que dan inicio a este mal, pero dos de las más comunes son la comunicación inadecuada y la expectativa implícita sobre el tema económico. En el caso de la mujer, como algo tradicional en nuestro país, asumen que el hombre es quien la va a mantener económicamente. Es bueno aclarar que esta “costumbre” está cambiando, pero todavía se mantiene en muchos hogares. Otro factor a tomar en cuenta es el de que en el noviazgo, muchas parejas no conversan sobre los pagos de los servicios, compras y deudas en la relación. Esto trae como resultado muchos de los conflictos que suelen surgir en la relación.
Explotados
El mayor problema de esta práctica es que, con el tiempo, el cónyuge que aporta más se siente explotado por parte del otro. Existen personas que para tratar de evadir estos problemas caen en vicios de drogas y alcohol, como también suelen entrar en grandes procesos de depresión. La cantidad de relaciones con esta situación va en aumento, debido a la crisis económica que se vive en el mundo y del manejo inadecuado del presupuesto familiar.
Parejas en edades comprendidas entre los 35 y 50 años son las más propensas a incurrir en esto, ya que la relación ha pasado en muchas ocasiones de más de 10 años. “En los primeros años de relación muchas personas esperan que su compañero asuma un cambio y en ese esperar se va incrementando el sentido de explotación”, refiere la terapeuta Camilo. Otro de los casos es cuando la pareja está casada por bienes mancomunados. Al momento del divorcio, muchas veces se procede a la separación de dichos bienes de una manera que pone en riesgo la salud emocional de uno o ambos miembros de la pareja, además de los hijos.
Cuentas claras
Cuando surgen cualquiera de estos inconvenientes, lo más importante es hablar del dinero sin sentirse incómodo, ya que es un tema básico para el buen desarrollo de la relación, lo mismo que el hacer un presupuesto priorizando las necesidades del hogar y realizar acuerdos sobre los servicios que cada uno va a pagar. Algunos estudios realizados sobre este particular, arrojan como resultado que cuando estos acuerdos no se cumplen entre las partes, las relaciones terminan casi siempre en divorcio. Otro dato importante es que nunca traten de culparse uno al otro, pues esto tiende a generar más conflictos y se puede caer hasta en la agresión física.
Asumir situaciones
Cualquier persona común y corriente debe ser capaz de entender que sus egresos no deben pasar de sus ingresos, por lo que debe adaptarse a comprar lo que esté a su alcance presupuestario.
Pero también recordar que son “pareja”, que así como comparten las alegrías, deben compartir y dar solución a los problemas. Esto traerá como resultado, una relación más fortalecida y un autoestima en ambos mucho más elevado.

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